Rubén  Darío

 Lo fatal

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…

Poema inventado

Tus ojos son tan hermosos,

como aquella mañana al despertar,
cada color tan maravilloso,
con solo pensarlo me dan ganas de volar.

Tu sonrisa que miro cuando el sol va a resplandecer
la cual se refleja en mis ojos
esa sonrisa que llena mi ser
y cuando llorar se ponen  rojos

Aquellos labios rojos que tienes
que me matan con solo mirar
y se arruga cuando mientes
ellos te saben revelar